Si no recuerdo mal, estaba caminando por los jardines interiores de una mansión, eran tremendamente enormes, majestuosos, bellos. Los estaba mirando atentamente…
…Hasta sentí que alguien estaba cerca de mí. No lo vi, pero lo detecté. Giré la cabeza lentamente, pero no encontré nada.
Volví a mirar al frente, y allí estaba él.
Era una figura infundada en una capa negra, con la capucha puesta. Más bien eso era lo único que se veía: una capucha en pie, ya que la figura que estaba dentro de ésta era tan esquelética que era casi indetectable. Y hubiera jurado que era sólo un trozo de tela ennegrecido de no ser por que asomaban dos manos largas, muy largas, huesudas. De un color ceniciento, enfermizo.
Lo primero que pensé ante el aspecto de aquello es que no era humano, a pesar de que el cuerpo, más o menos, era el de una persona.
Lo segundo que pensé es que era un fantasma.
Pero eso no me detuvo. Los fantasmas no me daban ningún miedo. Me acerqué lo suficiente como para estar a medio metro de él.
-Hola –Saludé.
No obtuve respuesta. Sólo escuchaba la leve respiración de él.
-Hola –Repetí, más alto- ¿Cómo te llamas?
-U…no. –Respondió, con una voz ronca y susurrante. A pesar de hablar de forma tan tímida, al escucharle, ya estuve segura de que no era una persona. Era una voz sobrehumana.
- ¿Uno?
Al espectro no le pareció necesario responder.
Ya que era una aparición y, por tanto, inmortal, tenía curiosidad en hacerle una pregunta:
- ¿Y cuándo naciste?
Uno hizo un ademán de mirarme y pronunció, con voz temblorosa:
-Ayer.
Miré a Uno con una mirada extrañada. Me quedé algunos segundos sin decir nada. De repente se me ocurrió una disparatada teoría:
-Entonces, ¿Te llamas Uno porque tienes un día de vida?
-Sí.
Le hice una media sonrisa, antes de hacerle la última pregunta:
- ¿Eres un fantasma?
-No.
Su respuesta me dio tanta curiosidad que la “última pregunta” se convirtió en la penúltima.
- ¿Entonces, qué eres?
Uno tardó varios minutos en pensar la respuesta.
-No lo sé.
Fruncí el ceño, pero después me entro la risa, él suspiró.
-Pues me voy, ¿Vale?
Uno asintió, pero antes de darme la vuelta, él había abierto la mano, y me mostraba su palma, a la altura de lo que sería su pecho, creo que inexistente.
Di un paso más y puse mis dedos en la palma de su mano. Era un tacto extraño. Si las nubes se pudieran tocar, darían la misma sensación que la mano de Uno.
Una vez puse el puño en su palma, el cerró lentamente sus dedos, así cogiéndome, de manera extraña, la mano. Mientras miraba absorta nuestras manos cogidas, sonreí.
Estuvimos así bastante rato, sólo cogidos de la mano, sin hacer nada más que eso. Luego, Uno volvió a esconder sus dedos tan lentamente como los había puesto. Suspiré, mientras dije:
-Adiós, Uno, espero verte en otra ocasión.
Y me di la vuelta.
Después del encuentro con él, me sentí algo cansada. Caminé sin un rumbo exacto, hasta que llegué al pasillo de mi casa, donde pesadamente me recosté y quedé profundamente dormida.
Cuando volví a abrir los ojos, estaba en mi cama, tapada apenas con una sábana y abrazada a la almohada. Sonreí para mí misma, y susurré: Adiós, Uno, espero verte en otra ocasión.
***
Bueno, ahora Uno se llama Dos. Lo conocí anteayer por la noche. Creo que es mi mejor amigo, al menos en mi mundo.
6 comentarios:
Uno o Dos parece una persona curiosa.
No sé qué más decir xD. El relato en sí también ha estado curioso =). Me ha gustado.
Un saludete~
Y oh... gracias por hacerme sentir no-sola en este mundo xD.
¿no sola? xD
Bueno, ahora deberías llamarlo "Tres" xDDD (y mañana se llamará Cuatro...) xD
Que curioso...
¿Es un sueño? ¿O ha sido inspiración?
Sea como sea, me ha gustado mucho.
Tus escritos me molan :D
¡Saludos!
Fue un sueño xD
Excepto el primero, todos han sido sueños xD
aqui andamos hija!!! al pendiente de lo que pones , muchas gracias por pasarte por mi blog tambien , pones cosas chidas , y la foto de hades estuvo con todo
ATTE .
Alquimista Megabyte
gracias, alquimista xD
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